Los frenos del Cadillac de Checo Pérez se incendiaron en Austria. Los de Bottas también. Cuatro vueltas y los dos coches fuera, en el peor fin de semana del equipo americano en su corta vida en la Fórmula 1. Diez días después ya sabemos cuál fue la respuesta de Cadillac. No fue un comunicado pidiendo paciencia. Fue ir de compras a Milton Keynes.
Paul Monaghan, ingeniero jefe de Red Bull Racing y una de las últimas piezas originales del equipo que dominó la F1 durante dos décadas, acordó marcharse a Cadillac. Lo reportaron RACER y Motorsport.com esta semana: el movimiento está prácticamente cerrado, aunque Monaghan todavía no presenta su renuncia formal y Red Bull pelea por retenerlo con una oferta mejor. Si el nombre no te dice nada, los números sí: ocho campeonatos de pilotos y seis de constructores pasaron por sus manos. Catorce títulos. Todos los de Red Bull.
El hombre que estuvo en todas
Monaghan no es una estrella mediática. No da ruedas de prensa, no tiene documental en streaming. Pero su currículum es de los que se leen dos veces. Empezó en McLaren en 1990, donde llegó a ser ingeniero de datos de David Coulthard. En 2000 se fue a Benetton —que estaba a punto de convertirse en Renault— y ahí fue ingeniero de carrera de Jenson Button. En 2003 estaba del otro lado del radio cuando Fernando Alonso ganó su primera carrera en Hungría.
Y a finales de 2005 llegó a un equipo recién nacido que casi nadie tomaba en serio: Red Bull Racing. Veinte años después, ese equipo tiene 14 títulos mundiales y Monaghan estuvo en cada uno de ellos, primero como jefe de ingeniería de carrera y pruebas, después como ingeniero jefe. Los años de Vettel. Los de Verstappen. Los podios de Checo. Todos.
Por eso el golpe duele tanto en Milton Keynes. Primero se fue Adrian Newey. Luego otros nombres pesados del organigrama técnico. Ahora, el ingeniero que era el pegamento operativo del equipo. Laurent Mekies, el jefe de Red Bull, hizo lo que pudo en Silverstone cuando le preguntaron: "Hay muchos rumores sobre el equipo y su personal. No creo que sea correcto comentar cada rumor que sale", dijo, antes de admitir lo evidente: "No hay nada más importante para nosotros que asegurarnos de estar en posición de mantener a nuestros talentos". Cuando un jefe de equipo tiene que decir eso en voz alta, es que el talento ya tiene un pie afuera.
Por qué esto le importa (mucho) a Checo
Aquí viene la parte que nos toca. Cadillac no está fichando a un aerodinamicista visionario ni a un genio del reglamento. Está fichando exactamente lo que le falta: alguien que sabe hacer que un coche de F1 termine las carreras.
Repasemos el momento en que está el equipo de Checo Pérez y Valtteri Bottas. Doble abandono en Austria por un problema de frenos que el propio Checo calificó de inaceptable. Un campeonato en el que el primer punto sigue sin caer. Y una operación de carrera que está aprendiendo, a golpes, lo que Red Bull perfeccionó durante 20 años con Monaghan al frente. La fiabilidad no se compra en catálogo, pero el hombre que la construyó, aparentemente sí.
Graeme Lowdon, el jefe de Cadillac, lleva meses diciendo que su proyecto atraerá a los mejores. Su metáfora favorita es curiosa: comparó al equipo con un buen pastel. "Mira los ingredientes; si esto no sale bien, algo anda muy mal con el chef, porque los ingredientes son buenísimos", declaró a PlanetF1. Monaghan es harina de la más fina. Y para los fans mexicanos que siguen cada carrera de la escudería de Checo, es la primera señal seria de que Cadillac está construyendo algo más grande que una temporada de aprendizaje.
Hay una letra chica, eso sí. Red Bull no va a soltar a su ingeniero jefe de un día para otro. Falta la renuncia formal, falta negociar la fecha de salida, y en el paddock se habla de un periodo de "gardening leave" que podría retrasar su llegada a Cadillac hasta mediados o finales de 2027. Es decir: Monaghan no va a arreglar los frenos de Checo este verano. Este fichaje es una apuesta a 2027 y 2028, no un parche para Silverstone.
La ironía que nadie en Milton Keynes quiere comentar
Pongan los dos titulares juntos. Verstappen tiene activada su cláusula de salida porque su Red Bull no deja de romperse. Y el ingeniero responsable de que los Red Bull no se rompieran durante 20 años… se va al equipo de Checo. El orden de los factores importa poco; el resultado es el mismo: el imperio que dominó esta década se está desarmando pieza por pieza, y algunas de esas piezas están cayendo del lado que menos esperábamos.
Checo dejó Red Bull por la puerta de atrás a finales de 2024. Año y medio después, su nuevo equipo le está quitando a su exequipo el cerebro operativo de la era dorada. Si eres de los que guardan la mercancía de Checo desde los años de los podios en Red Bull, esta historia tiene un sabor especial: la revancha no siempre llega en la pista.
¿Puede un solo ingeniero convertir a Cadillac en un equipo de puntos en 2027? No, solo no. Pero los proyectos serios se reconocen por a quién logran quitarle gente a los campeones. Y hoy, por primera vez, Cadillac le ganó una a Red Bull. ¿Tú qué crees: llega el primer punto de Checo antes que la llegada de Monaghan?