El nuevo ingeniero de Verstappen ya se iba a Williams: así lo frenó Red Bull

Monoplaza de Red Bull Racing en pista, contexto del nuevo ingeniero de Verstappen

Hay un dato que retrata el momento de Red Bull mejor que cualquier resultado de Spa: el equipo no consigue amarrar a su piloto, pero sí logró que Williams le devolviera a un ingeniero que ya tenía firmado.

Ese ingeniero se llama Tom Hart y será, cuando Gianpiero Lambiase termine de salir por la puerta, la nueva voz en el oído de Max Verstappen. Lo adelantó el diario neerlandés De Telegraaf y Red Bull lo confirmó después a Motorsport.com. Hart no es un desconocido dentro del garaje: es el ingeniero de rendimiento de Verstappen desde enero de 2020, o sea, buena parte de los cuatro títulos. Esta temporada pasó a un puesto más amplio que cubre los dos coches, el de Max y el de Isack Hadjar.

El ingeniero que ya tenía sitio en Williams

La parte jugosa es cómo estuvo a punto de no pasar. Hart tenía cerrado su salto a Williams para ser el ingeniero de carrera de Alex Albon. Red Bull pidió a Williams revertir el traspaso y las dos partes llegaron a un acuerdo. En un mercado donde Milton Keynes lleva dos años perdiendo gente —Newey, Horner, ahora Lambiase—, este es el primer fichaje que Red Bull gana quitándoselo a otro.

La transición ya empezó, aunque casi nadie la vio. Hart probó el asiento durante el filming day de Hadjar en Silverstone. La idea es que sustituya a Lambiase en varias carreras de esta segunda mitad de 2026 para ir construyendo el vínculo, y que tome el puesto de tiempo completo desde principios de 2027. Lambiase, mientras tanto, se convertirá en chief racing officer de McLaren en 2028, con un largo periodo de gardening leave antes: dentro de Red Bull ya empezaron a dejarlo fuera de ciertas juntas de ingeniería. Verstappen lo dijo sin dramatismo cuando salió la noticia: «En algún momento, obviamente, se compartirá menos información. Creo que él mismo lo entiende».

La frase de Mekies en Austria que nadie tradujo bien

En el Gran Premio de Austria le preguntaron a Laurent Mekies por Paul Monaghan, el ingeniero jefe que suena para Cadillac. Su respuesta pasó como una evasiva de rutina:

«Si miro los nombres que han circulado en los últimos meses, la mayoría siguen en el garaje. Algunos nunca quisieron irse, otros cambiaron de opinión y se quedan con nosotros.»

Laurent Mekies, jefe de Red Bull, a Motorsport.com

Esa última parte era Hart. Nadie lo tradujo así en su momento porque el foco estaba en Monaghan, que volvió a faltar al fin de semana de Spa y cuyo destino apunta a un rol todavía más alto en Cadillac, el equipo de Checo Pérez, aunque todavía no ha presentado su renuncia formal. O sea: Red Bull perdió a su ingeniero jefe y salvó a su futuro ingeniero de carrera en la misma temporada. Empate técnico, si eres generoso.

A GP no lo reemplaza un currículum

Aquí está el verdadero problema, y no tiene que ver con talento. Un ingeniero de rendimiento trabaja lejos de los reflectores: prepara el coche, traduce datos en cambios de balance, aporta a la estrategia de neumáticos. Es un puesto de números y preparación. Un ingeniero de carrera es otra cosa: es la voz que el piloto oye en cada vuelta, el filtro entre la frustración de un hombre a 300 km/h y el garaje, el que decide qué información dar y cuál guardarse porque el momento no es.

Verstappen y Lambiase llevan desde 2016 en esa dinámica. Se gritan, se corrigen, se burlan —Horner y Marko los describieron alguna vez como una pareja de viejos casados— y funciona. El propio Max lo explicó mejor que nadie:

«El entendimiento general que tenemos el uno con el otro y la química funcionan muy bien. Eso es muy raro en el automovilismo, creo. No ves seguido a un piloto y a un ingeniero que encajen así de bien.»

Max Verstappen sobre Gianpiero Lambiase

Por eso llamó la atención que Verstappen no moviera un dedo para retenerlo. GP le pidió su aprobación antes de aceptar la oferta de McLaren y Max se la dio: frenarlo «habría sido estúpido de mi parte», dijo. Semanas después, a Viaplay, soltó la pista que hoy encaja: «Sí tengo ideas sobre a quién quiero. Además está dentro del equipo, así que va a pasar de forma gradual».

Diez años de esa radio son, para muchos aficionados mexicanos, la banda sonora con la que aprendieron a ver Fórmula 1. Si te tocó esa era, la colección de Max Verstappen sigue siendo el recuerdo más honesto de lo que fue Red Bull cuando ganaba todo.

El detalle más frío del expediente

Hay una línea en la información de Motorsport.com que vale más que el resto: aunque Verstappen decida irse, Hart tomará igual el puesto de ingeniero de carrera. En ese escenario, para el sucesor de Verstappen.

Léelo otra vez. Red Bull no está armando el equipo de trabajo de Max; está armando el puesto. Y lo está armando sabiendo que la cláusula de salida del neerlandés ya se activó matemáticamente después de Silverstone, que McLaren habló con él y no llegaron a nada, y que Mercedes cerró la puerta. Es planeación sensata para un equipo que perdió a Newey, a Horner y ahora a Lambiase. También es una señal bastante clara de que en Milton Keynes ya contemplan la vida sin el piloto que les dio cuatro campeonatos.

En Spa, Verstappen terminó tercero sin el alerón «Macarena» que le había provocado dos trompos este año. Fue su mejor fin de semana en meses. Y aun así, la noticia que salió del paddock no fue esa, sino quién le va a hablar por radio en 2027.

Mi lectura: Red Bull resolvió en tiempo récord un traspaso de ingeniero que ya estaba firmado con otro equipo. Ojalá le pusiera la mitad de esa energía a resolver el coche. Porque Tom Hart puede ser excelente, puede tardar dos años en construir la confianza que GP construyó en diez, y nada de eso importa si el coche sigue rompiéndose.

¿Tú qué crees: Max aguanta un cambio de ingeniero en pleno año de reglas nuevas, o esa silla vacía es la última excusa que necesitaba para irse?

Fuentes: Motorsport.com, Motorsport Week, RacingNews365, Formula1.com, ESPN, De Telegraaf, Viaplay.

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